17 enero 2011

Historias Circulares.

Mirtha quiere cambiar de empresa de celular.Vive en Pigüé, dónde no hay persona -o similar- que atienda a los miembros de la comunidad cara a cara. Mirtha tiene que llamar por teléfono para dar notificación de su solicitud de baja. Sin importar el momento en que se comunique,  maitines, láudes, vísperas, se le solicita que vuelva a intentarlo más tarde porque no hay nadie disponible para atender la llamada. Ha rezado en siete idiomas a los dioses de diez religiones diferentes y no ha obtenido respuesta, Ni  humana, ni divina. Ha intentado el contacto virtual pero Internet tampoco ha brindado respuestas. Es una oveja perdida que busca el camino, pero no hay pastor para el rebaño Movistar de Pigüé. La Comunidad tiene, en las remotas tierras pigüenses, gente que vende líneas (y gente que las aspira), pero no un pastor que guíe al rebaño. Oramos al dios de las comunicaciones móviles por ésta pobre ferigresa que sólo quiere cambiar de templo... digo, de empresa prestadora  (aunque cuando lo haya logrado, tampoco tendrá servicio de atención al cliente telefónico ni agente de soporte presencial) en las remotas tierras pigüenses.  Habeis de recordar, hermanos, que el celular per sé no tiene la culpa.

Víctima inocente de un previo intento de cambio de prestadora sin respuesta. 
La fotito es de http://phonefuneral.com/

14 enero 2011

Lady Gaga.

Sabés que estaba equivocada? Sí me gusta Lady Gaga... pero lo viejo. Cómo John Travolta... Me gusta el de los ´70... Lady Gaga me gusta "antes"... sólo que no lo sabía , hasta hoy:



Long Live YouTube! 

13 enero 2011

Hablé con Poncio, otra vez.

Me pasó el 21 y 23 de diciembre. Hoy otra vez. Voy a hacer un retiro del cajero y tengo un negativo de 2300 pesos (Epa! Ni siquiera tengo acuerdo de descubierto!)
En el banco me dicen que llame a Banelco, Banelco me dice que llame al banco. La culpa no es de nadie. Será mía.... cómo se me ocurre que puedo disponer de mi propio dinero?

De madres y padres.

Me pasé la vida quejándome de las cagadas de mis viejos. De las que se mandan como padres. Llegué a decirle a mi mamá (cuando era más chica y más bocona todavía) que si no sabía ser madre se comprar un manual. Hoy por hoy existen libros y revistas que explican cómo ser padres pero para funcionar necesitarían ser personalizados, y entregarse uno por hijo en cada parto... de otro modo, no son más que guías que no sirven para nada concreto. No creo que haya dos hijos iguales... mi hermana y yo no podríamos ser más distintas, y no conozco hermanos que sean iguales, ni aún siendo gemelos.
Me pasé la vida deseando padres diferentes, más estables, más parecidos entre sí, más compatibles, con mayor poder adquisitivo, más altos, con mejores genes, con mejor familia, con casa más grande, con mejor auto, con título universitario... hasta con pies más lindos!
Quería otros padres... los de otro u otra. Unos que hicieran las cosas bien. Hasta que empecé a ver las cosas un poco mejor, a analizarlas un poco más, y noté que mis viejos estaban haciendo lo que podían con las herramientas que tenían y con el ejemplo que traían  de sus respectivos padres. Mi mamá es una nena de mamá con la vida controlada y organizada por su madre, quien no tenía otros hijos en los que poner atención; y mi papá se crió prácticamente sólo, laburando desde los 7 años y con seis hermanos más. A ninguno de los dos les sirvió lo que habían vivido antes, en su nueva realidad: tuvieron dos hijas, los dos trabajaban, mi viejo viajaba mucho pero tampoco era un padre ausente, mi vieja quería controlar pero éramos dos contra una, así que... imposible.
Entonces me puse a pensar cómo sería yo como madre... y me agarró un cagazo! Me puse en el lugar de mi vieja. Con su experiencia como hija. O sea no con mi manera de pensar sino con la de ella. Y me situé en momentos clave donde debió tomar decisiones que tenían que ver conmigo. Y la verdad es que yo en el lugar de ella, exactamente en el lugar de ella, hubiese hecho cagadas realmente irremontables. Me puse en el lugar de mi viejo. En su mente, en su entorno, me imaginé criada como se crió él, con su idiosincrasia, su propio telón de fondo... y vaya cagadas que me hubiera mandado...
La verdad es que después de mucho masticarlo, pienso que mis viejos no podrían haber hecho mejor las cosas. Se merecen un premio al esfuerzo y a la toma de decisiones. Otro a los huevos. Porque yo no me animaría a tener hijos por ahora. Tengo todavía millones de cosas que reclamarles... millones de cosas que retrucar y millones de cosas que corregirles desde mi soberbia y relajada realidad de hija. Pero tengo el triple de razones para agradecerles que cuando los necesité, como pudieron, o como les salió, estuvieron. Y casi 31 años después (parecen muchos pero no me alcanzaron para crecer, menos aún cuando pienso que a mi edad mis viejos tenían dos hijas en primaria y yo a penas controlo mi propia vida) me pongo a pensar... qué loco ser padre. Qué lleva a la gente a reproducirse y quedar desde ese momento, enlazado de por vida a una cosita que no hace más cagarse encima y demandar. Demandar atención, cuidados, cariño, ropa, juguetes, libros, guardapolvos, más ropa, zapatillas, medicamentos, tiempo, más atención, más y más a madida que más crecen. Y encima, aquel que se atrevió a ser padre, tiene que tener en cuenta que cada decisión que toma va a influír, directamente o indirectamente, pero va a influír, en la vida del paquetito que trajo al mundo.
Todavía no puedo entender a los padres. Qué los lleva a meterse en tanto quilombo para que uno, como hijo, se pase la vida reclamando, reprochando, demandando, ordenando, corrigiendo y hasta aconsejando? Qué lleva a un hombre a ser padre? A una mujer a ser madre?
Para ser padre hay que ser o muy valiente, o muy boludo. Los míos fueron valientes y boludos. Se mandaron y se siguen mandando cagadas incomprensibles. Pero lo más incomprensible es que me sigan queriendo después de las cosas que he llegado a decirles, de las situaciones que he hecho pasarles... Y no puedo más que seguirlos queriendo...  reclamando, demandando, reprochando, ordenando, corrigiendo... pero orgullosa de que los errores que cometieron no fueron las peores que podrían haber cometido, y por otro lado, muerta de miedo, porque si un día me tocara... qué cagadas he de mandarme y que reproches he de escuchar?



11 enero 2011

La carta abierta a los culos abiertos.

Los delegados de mi trabajo repartieron hoy una carta abierta firmada por ellos a todos los empleados... o a  casi todos porque a mi no me la dieron (asumo que por mi conocida actitud "antisindicalista") pero igual la leí.
Es muy larga y no voy a poner la carta completa porque no necesito hacer alusión al total del contenido (al menos no por ahora), sino sólo a ésta parte que transcribo (textual) a continuación.

"Es sabido que desde el mes de abril de 2009 la gerenta de esta empresa y su equipo de trabajo han estado pagando "..barrilete$$$..." al secretario de prensa y difusión del S.E.C. Christian Giménez a cambio de protección gremial para accionar con total impunidad y garantizarle paz social a la hora de avasallar los derechos de l@s trabajadores/as. El monto de los "honorarios gremiales" era de 7000 (..barrilete$$$... mensuale$$$...) y debido a que desde E.E.U.U. no se manda dinero para estas tramoyas, la plata provenía de falsos presupuestos enviados a Madison."

El cuerpo de delegados sigue la misma línea desde que en la empresa comenzó la actividad sindical. Uno de los delegados es todavía el mismo desde la gestión anterior, y si lo sabe desde entonces... qué lo llevó a meter violín en bolsa desde el 2009?
Largaron la carta como si fuera una denuncia contra la empresa -lo cuál no me parece mal- pero deberían antes, o al menos eso creo, haber denunciado al Sindicato de Empleados de Comercio por corrupción. Encima 7000 "barriletes" me parece un precio demasiado bajo para que un Sindicato de las dimensiones del que se está hablando, se "venda". O peor, NOS venda. Sobre todo porque si sumamos lo que se lleva de aportes obligatorios, el monto que pagamos los empleados para que se nos represente, es mayor al que supuestamente paga la empresa para que no se tomen medidas en caso de querer la tan mentada "paz social". Estamos  dentro del convenio colectivo y el aporte es obligatorio pero para acceder a beneficios, además de lo que se nos descuenta hay que pagar $15 extra. Somos más de 150 empleados. Se nos descuenta, en conjunto, mucho más que 7000 pesos mensuales.
Por qué los delegados nos informan de este "tongo" sin hacer la correspondiente denuncia? En caso de ser verdad, es tan culpable el sindicato como la empresa.Yo no creo que un sólo secretario pueda garantizar a una empresa que no tomarán medidas en el caso de hechos ilegales o despidos injustificados.
En cualquier caso, si la empresa  de verdad está pagándole al sindicato por "paz social", lo primero que hay que denunciar, es al sindicato. Porque podemos cambiar de trabajo, pero corremos grandes riesgos de quedar agrupados bajo el mismo gremio, u otro que haga lo mismo.
Hace rato que yo no tengo fe en los sindicatos. Hace rato que creo que me obligan a pagar para engrosar bolsillos de vagos que no saben ni lo que es trabajar ni mucho menos lo que es ser explotado, y hace rato que alguien debería haber hecho algo para que no seamos siempre los mismos pelotudos los que terminamos con una pija con púas en el orto.
Cuando los delegados suban la carta a su respectivo blog, complementaré con un link hacia la misma (si alguna vez la suben, sino la subiré yo). Espero que algún día, trabajar bien valga la pena, y que a los trabajadores nos representen trabajadores. Y no me refiero a los delegados gremiales de poca monta que en definitiva no son más que títeres buscando llevar la coima a dónde mejor le convenga al pez gordo del sindicato, sino a los hijos de puta que se llenan los bolsillos y pagan autos lujosos y patovicas armados hasta los dientes con la plata que tiene que aportar el pobre pelotudo que labura para llegar a fin de mes.